miércoles, 4 de abril de 2018

Trastornos mentales y criminalidad


Leonardo mató al diablo con sus propias manos. La decisión de hacerlo no fue súbita. Durante varios meses unas voces le susurraban que ya el 2012 había llegado, que el fin del mundo estaba aquí.
Tenía que matar al diablo. Si no lo hacía, el diablo vendría por él.
Esperaba encontrarlo en su cuarto, despierto, cara a cara. Ahí le explicaría las razones por las que estaba empuñando el cuchillo que acababa de afilar, los argumentos de por qué debía acabar con su vida. 
No hizo falta, encontró al diablo dormido. Ya no había nada qué explicar y no lo pensó dos veces. Con el corazón a mil por hora y aterrado le clavó el cuchillo en la garganta, también en la muñeca. Su abuela rezaba el rosario en la sala. 
Cuando la policía llegó, Leonardo se estaba lavando la sangre de sus manos en una fuente cerca del lugar. Su pantaloneta y su camisa se habían manchado de ese líquido rojo con olor a muerte. 
El diablo había fallecido. 
Leonardo no entendía por qué se lo llevaban en una patrulla. Había matado al mismísimo demonio. Tenía que hacerlo. Si no el diablo vendría por él. ¿Cómo no iba a asesinarlo cuando tuvo la oportunidad? 
Tiempo después Leonardo se enteró de lo que realmente pasó ese 5 de mayo. Ese maldito día en que su cabeza le jugó sucio. No como las veces que vio bichos fosforescentes caminando por su cuerpo o cuando huía corriendo porque un lagarto lo perseguía. 
No. Esta vez, las consecuencias de la zancadilla que le hizo su mente fueron irreparables. Agotadoramente dolorosas. 
Lo recuerda día tras día. La culpa lo carcome por dentro. Le echa en cara que su esquizofrenia, su paranoia y su farmacodependencia esa vez fueron demasiado lejos. 
El diablo que mató Leonardo no era el diablo. Era, irónicamente, una de las personas que más lo quiso en vida. El diablo que mató Leonardo se llamaba Carlos y tenía 85 años. 
Carlos era su abuelo. (La Nación, 2017)
Al igual Leonardo, existen muchos casos mas es por ello que en este último tema hablaremos de los trastornos mentales y como llevan a las personas a cometer algún tipo de delito debido a la enfermedad a la que se enfrentan, en nuestro país contamos con una institución especializada en el tratamiento psicológico de aquellas personas que cometen un injusto penal producto de su enfermedad, esta institución es el  Centro de Atención para Personas con Enfermedades Mentales en Conflictos con la Ley (Capemcol), donde estas personas al ser inimputables no reciben la pena de cárcel si no que son internados en este centro y quedan en libertad hasta encontrarse en la capacidad mental de regresar a la sociedad y un juez de la orden para su libertad.

Nuevamente la adicción vuelve a ser participe, varios de los casos que se registran en esta institución se deben a las trastornos que produce la farmacodependencia en los individuos y es lo que los lleva a cometer dicho acto que en otro momento de su vida no abrían realizado. El Capemcol de acuerdo a una  nota del periódico La Nación (2017) alberga a 114 hombres en conflicto con la ley, algunos de los delitos cometidos por estar personas son: incumplimiento de medidas en su mayoría y los más graves Agresión con arma, abuso sexual, Homicidio calificado, robo, violación, entre otros.

Estas personas de igual forma deben recibir la atención necesaria que les ayude a mejorar su calidad de vida y logren regresar con sus familias y reintegrarse a la sociedad.



Pero, ¿Se aplica una correcta política de reinserción a la sociedad a los internos del Capemcol?


Podríamos decir que no, lamentablemente estas personas son vistas como locos y delincuentes, así lo menciona el director de esta institución, actualmente no se cuenta con los recursos necesarios que les dé a estos internos la capacidad de adaptarse a su enfermedad y aprender a convivir con la misma en los casos que es posible, muchos no cuentan tampoco con el apoyo de sus familiares debido al delito que cometieron lo cual hace aún más difícil su recuperación.

La infraestructura del centro no es la óptima ya que era una antigua bodega la cual condicionaron para los internos sin embargo no cuenta con la privacidad necesaria, ni con los recursos físicos para la atención que necesitan los internos.

           Estos internos deben en teoría recibir atención médica, psiquiátrica, psicológica, terapia ocupacional y trabajo social con las familias y comunidades, sin embargo no es así; las condiciones del centro no dan y los plazos que tiene el sistema para hacer las audiencias es una nueva traba, el sistema se dilata semanas o meses para dar un veredicto lo cual afecta el proceso del interno ya que el hecho de estar internado en un centro de este tipo daña la estabilidad psicológica de cualquiera, lo cual lo vuelve nuevamente no óptimo para salir del centro.

“Hacer que la gente entienda que detrás de esas pijamas celestes y numeradas hay seres humanos no es tarea fácil. Desenvolver tantas capas de prejuicios lleva su tiempo”
Estas personas son olvidadas y revictimizadas, no reciben el proceso de reinserción necesario y esto solo agrava su situación además de la enfermedad que padecen, la carga del crimen que cometieron y el rechazo de sus familias ya es suficiente castigo, son sin duda una minoría olvidada que sufre cada día con la esperanza de ser recordados y escuchados.


           Al igual que Leonardo muchos jóvenes mas sufren con una enfermedad que les acaba la vida, una adicción que termino con su libertad y una etiqueta social difícil de borrar. 



Referencias:

 La Nación (2017) Capemcol: ¿rehabilitación psiquiátrica o encierro carcelario? Recuperado de: https://www.nacion.com/el-pais/salud/capemcol-rehabilitacion-psiquiatrica-o-encierro-carcelario/R4CM6VBEIFB2LIHV36DLHMONFU/story/

3 comentarios:

  1. La relación entre los transtornos mentales y la criminalidad es un tema que además de interesante también es bastante controversial. Por un lado esta el pensamiento de que las personas con estos tipos de enfermedad no deben de ser tratados como delincuentes y por el otro lado existe la opinión de que un transtorno mental no es una excusa aceptable para justificar un delito. El porqué de este segundo punto de vista se basa en el hecho de que existen muchos factores que influyen en el comportamiento de las personas, además, no todos los casos de personas con estos transtornos mentales han terminado cometiendo delitos. Se ha demostrado que con un sano ambiente y un tratamiento adecuado es posible alejar a las personas que desarrollan transtornos del ambiente criminal. El principal factor a tomar en cuenta en esta situación es el de identificar a tiempo si una persona posee un transtorno mental, ya que es la unica forma de asegurar una vida digna para esta.

    Mayoral, A. (2017). TRASTORNOS MENTALES Y DELINCUENCIA. Recuperado de https://www.estudiopsicoforense.com/trastorno-mental-y-delincuencia

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  2. Es importante que los medios de comunicación tomen un papel con respecto a estos casos, no siempre se informa de la manera correcta y la mayoría de ciudadanos no conocen la verdadera causa del suceso. Muchas veces tachando a las personas enfermas como locos, asesinos, drogadictos, etc. Considero como comunicadora que se debe hacer un gran esfuerzo, por más que informar, educar a la población para que estos temas sean difundidos y manipulados de la manera correcta. Muy interesante el texto

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